La Casaca

"A eso de la media noche, un joven se dirigía a su casa y pasaba por el cementerio de La Legua, cuando había salido de una fiesta. De pronto, una señorita hizo señas de que parara; entonces el joven paró su auto y le preguntó dónde vivía, y ésta le dijo que unas cuantas cuadras más allá. La muchacha tiritaba de frío y él ofreció su casaca. Entró la muchacha a su casa y el joven le dijo que vendría al día siguiente a recoger su casaca. Al día siguiente, el joven regresó, tocó la puerta y salió una señora anciana, de aspecto pobre y el joven le dijo que venía por su casaca. Pero la anciana no entendía nada y le dijo que la persona a quien buscaba había muerto hacía 5 años. El fue al cementerio y sobre una lápida, encontró su casaca".

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La quimera de la isla San Lorenzo

Los pescadores que trabajan en el  frontón llamado Caja de agua contaron que algunas veces oyen un grito un alarido espeluznante arriba el cerro como si estuvieran tirando alguien al mar.

En San Lorenzo se ven las luces del buque alemán, algunos juran haberlo visto cuando hay luna llena; un misterioso barco de velas que aparece y desparece súbitamente; ese mismo barco ha sido visto exactamente a la misma hora en Chancay....al parecer el mar no es el único que ahoga penas , porque en la isla san Lorenzo hay algunos espantos y aparecidos ; que tienen como presión terrenal esta famosa isla. Se ha contado que un gringo y un marinero sin cabeza aparecen en las noches de luna llena.





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Los fantasmas de la isla San Lorenzo

Según narran algunos pescadores chalacos durante la segunda guerra mundial nuestro país rompió relaciones con Alemania y le declaró la guerra; como había busques alemanes fondeados en el puerto los tripulantes los hundieron para  que no caigan en manos del gobierno peruano y sean confiscados. Unos de estos buques fue hundido frente a la isla de san Lorenzo; aunque al parecer sin consultar a los marineros son muchas las personas que aseguran haber visto de madrugada que ese enciende las luces de un Barco inexistente.

Lo terrífico del caso es que esas luces hacen señales desesperadas porque sus tripulantes ahogados desde hace muchos años quieren salir.



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LA CASA MATUSITA ¿MITO O VERDAD?

La Casa Matusita es una vivienda de considerables dimensiones de dos pisos de altura. Lo curioso del relato es que al parecer sólo en el segundo piso es en donde ocurren estos supuestos hechos paranormales. Con el tiempo, sólo el primer piso ha sido ocupado por negocios o, como es en la actualidad, por una entidad bancaria, no obstante, nadie, parece atreverse a ocupar el segundo piso, y lo que lo han hecho, según los creyentes del mito, no han salido con vida o han sufrido una serie de trastornos y tormentos.

La leyenda, por llamarla de algún modo, oficial de los creyentes, señala que en esta casa vivía un señor perverso quien maltrataba y abusaba de sus dos únicos sirvientes. Un día, cuando el dueño de la casa ofrecía un almuerzo a algunos invitados, los sirvientes decidieron cobrar venganza. Cuenta la leyenda que los empleados colocaron una substancia en los alimentos, no para matar a su jefe, sino para ocasionarle trastornos mentales.

Luego de que fueron servidos los platos, los sirvientes, que esperaban en la cocina para esperar los resultados de su macabro plan, escucharon de pronto ruidos y gritos provenientes de la sala. Creyendo que todo había resultado favorablemente, los empleados acudieron rápidamente a la habitación. La imagen que vieron fue aterradora: cuerpos despedazados por doquier, sangre en las paredes, en la mesa, en el suelo. Todos los invitados, incluyendo su jefe, habían hallado en esa cena una muerte trágica, violenta y terrorífica.

En este sentido, la leyenda varía, pues otros aseguran que fueron los propios sirvientes, la mucama y el mayordomo, quienes dieron muerte a su patrón, asesinándolo y descuartizándolo con sus propias manos. Según indica esta versión, los empleados luego de su asesinato optaron por prender fuego a la casa, curiosamente, la casa nunca se quemó y los sirvientes fueron sentenciados a pasar sus vidas en un manicomio.

Las otras víctimas

Una de las primeras víctimas de la casa fue un párroco quien haciendo caso de aquellos testimonios decidió por ingresar a la casa para bendecirla y realizar un exorcismo. Según cuenta la leyenda, el párroco murió debido la desesperación por querer salir de aquella vivienda. Se dice que escuchó gritos y reclamos de los espíritus que allí se encontraban, algunos dicen incluso que el párroco recibió escupitajos de estos supuestos seres que habitan el lugar.
La segunda víctima es quizá la más conocida debido a que este hombre era un personaje público que trabajaba en la televisión nacional. Su nombre era Humberto Vilchez Vera, un conductor de televisión que a finales de la década de los sesentas decidió apostar en cadena nacional, que podía permanecer siete días en dicha casa sin sufrir ningún trastorno o muerte. La leyenda, conocida por todos, recuerda que el animador ingresó a la casa sólo con una cámara de vídeo en la mano y que luego de sólo dos horas (algunos dicen que fue el cuarto día) el hombre de televisión salió de la casa profiriendo insultos y gritos y botando, incluso, espuma por la boca. Sucedido el hecho el animador obtuvo serias complicaciones psicológicas por lo que fue recluido en un manicomio durante un período de trece meses, nunca más se supo de él.


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Los fantasmas del Real Felipe

Entre las narraciones más populares que rondan el fuerte, se encuentra la de la Dama Blanca, que según los testimonios se trataría del espectro de una mujer que suele aparecer a medianoche, en la puerta del Torreón del Rey. Los testigos señalan que la misteriosa imagen aparece sobre el puente que separa la torre del complejo, vestida completamente de blanco, sin pies y cantando una melodía tenebrosa. La desconocida mujer fantasma, al parecer sería una de las muchas mujeres de familia realista que, en medio de las guerras de Independencia, buscó refugio en el Real Felipe durante el asedio patriota al mismo, tras la sublevación del Callao en 1824, en la cual el Brigadier español José Ramón Rodil resistió heroicamente un sitio de casi dos años. Otra historia que circula por quienes han visitado el lugar es aquella que cuenta el suicidio de uno de los militares encargados de hacer la guardia en el Torreón de la Reina. Se dice que el soldado, temeroso de enfrentar los fenómenos inexplicables que allí se presentaban subió una noche a la terraza de la torre y una vez allí decidió lanzarse al precipicio para acabar con su vida. Estas historias han sido corroboradas por los propios militares y guías turísticos que trabajan en la fortaleza, quienes además, aseguran haberse encontrado en más de una oportunidad con uno de estos fenómenos.Verdad o no, lo cierto es que la fortaleza pareciera hoy contradecirse con el propio peso de su pasado. El silencio que hoy puede sentirse entre sus pasillos y ambientes se contrasta notoriamente con el estruendo de los cañones y los gritos de dolor que alguna vez ensordecieron cada rincón de este lugar y los espectros de hoy bien pudieron ser los hombres que en ese entonces la defendieron con su vida, creyéndola inexpugnable. En todo caso, esas continuas apariciones son un misterio sin resolver.




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Relatos


Cuenta una de las leyendas, que el antiguo Callao fue arrasado por un maremoto, desapareciendo todo.

Dicen que fue castigo de Dios, porque en aquel tiempo los negros bailaban indecentes y cantaban una danza donde decían: "Que se quema el sango, que se quemará, que vendré la marea y lo apagará".


El cementerio:


"Dicen que había un hombre que llegaba borracho a las doce de la noche y tenía que pasar por el cementerio. Una noche dicen que pateó a una cabeza y la cabeza lo perseguía y él la pateaba hasta que llegó a su casa, y todas las noches, la cabeza le tocaba la puerta, por lo que él tuvo que ir a la Iglesia y el padre le dijo que pellizcara a sus hijos. Cuando la cabeza fue nuevamente a tocarle la puerta, él pellizcó a sus hijos y la cabeza le perdonó la vida; y él nunca más volvió a ponerse borracho".

Señor del Mar:

"Había una vez una señora que vivía frente a la playa y vió una tarde a un señor con capa morada que sudaba sangre. Era el Señor del Mar. Esto sucedió un día antes del maremoto del Callao".






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